Cómo hacer chipirones a la plancha para que no queden duros ni encojan

Cómo hacer chipirones a la plancha para que no queden duros ni encojan

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Redatto da María

6 noviembre 2025

El eterno dilema del cocinero aficionado y del gourmet casero: los chipirones a la plancha. Una receta que evoca el sonido de las olas, el sabor del verano y la alegría de una terraza en España. Sin embargo, este sueño culinario a menudo se convierte en una pequeña pesadilla: chipirones que se encogen hasta desaparecer, con una textura gomosa que decepciona al paladar más entusiasta. ¿Es una fatalidad? ¿Un secreto guardado bajo siete llaves por los chefs de los chiringuitos?

Nada de eso. Hoy, en esta crónica gastronómica, vamos a desvelar no uno, sino todos los secretos para lograr unos chipirones a la plancha absolutamente perfectos. Olvídense de la frustración y prepárense para dominar una técnica que transformará su cocina. Con unos pocos consejos clave y un respeto casi reverencial por el producto, conseguiremos que queden tiernos, jugosos, dorados y, lo más importante, que conserven su tamaño y su dignidad en el plato. Abran sus libretas, afilen sus espátulas y prepárense para el éxito, porque la perfección está a solo unos minutos de fuego vivo.

20 minutos

5 minutos

fácil

€€

Ingredientes

personas +

Utensilios

Preparación

Paso 1

El primer mandamiento para el éxito es la preparación meticulosa del producto. Si utiliza chipirones congelados, el proceso de descongelación es crucial. Sáquelos del congelador y déjelos en la parte baja del frigorífico durante al menos 12 horas, sobre una rejilla con un plato debajo para que el agua que suelten no esté en contacto con ellos. Una vez descongelados, llega el paso más importante de todos: el secado. El agua es el enemigo número uno de una buena cocción a la plancha. Use papel de cocina absorbente y seque cada chipirón con paciencia y esmero, por dentro y por fuera. Deben quedar completamente secos al tacto. No subestime este paso, es el 90% del secreto para que no encojan y no suelten agua en la plancha, lo que provocaría que se cocieran en lugar de asarse.

Paso 2

Ahora prepararemos un aderezo sencillo pero lleno de sabor. En un bol grande, coloque los chipirones ya secos. Añada las cuatro cucharadas de aceite de oliva virgen extra, el ajo granulado, el perejil seco y una generosa pizca de pimienta negra recién molida. Mezcle todo con las manos o con una cuchara, asegurándose de que cada chipirón quede bien impregnado por esta mezcla. Fíjese en un detalle fundamental: no hemos añadido sal. La sal es higroscópica, es decir, atrae la humedad. Si la añadiéramos ahora, extraería el agua que aún queda en el interior de los chipirones, arruinando nuestro trabajo de secado previo. La sal se reserva para el final, justo al servir. Deje que los chipirones se impregnen de estos sabores durante unos 10 minutos a temperatura ambiente.

Paso 3

El segundo gran secreto es la temperatura. Necesitamos un choque térmico brutal. Ponga su plancha o sartén de fondo grueso a calentar a la máxima potencia. No tenga miedo, debe estar muy, muy caliente, hasta el punto de que casi empiece a humear ligeramente. Este calor intenso permitirá sellar (sellar: es el proceso de cocer rápidamente la superficie de un alimento a alta temperatura para crear una costra dorada y jugosa, manteniendo el interior tierno) la superficie del chipirón de forma instantánea. Este sellado crea una barrera que mantiene los jugos en el interior y evita que el chipirón se deshidrate, se encoja y se endurezca. Si su plancha no está lo suficientemente caliente, los chipirones soltarán su agua, la temperatura bajará y terminarán cociéndose en su propio jugo, resultando en esa temida textura de goma.

Paso 4

Con la plancha humeante, es el momento de la verdad. Coloque los chipirones sobre la superficie caliente, uno a uno, dejando un pequeño espacio entre ellos. Es vital no sobrecargar la plancha. Si pone demasiados a la vez, la temperatura general bajará drásticamente. Es preferible cocinar en dos o incluso tres tandas si es necesario. Ahora, escuche el maravilloso siseo que producen al contacto con el calor. No los toque ni los mueva durante aproximadamente un minuto y medio o dos minutos. Queremos que se forme una bonita costra dorada. Pasado este tiempo, déles la vuelta con una espátula y cocine por el otro lado durante otro minuto y medio. El tiempo total de cocción no debe superar los 4 o 5 minutos. Recuerde: una cocción corta y violenta es la clave de la ternura.

Paso 5

Una vez que los chipirones estén dorados por ambos lados, retírelos inmediatamente de la plancha y colóquelos en la fuente o plato donde los vaya a servir. No los deje esperando en la plancha caliente, ya que seguirían cocinándose. Ahora, y solo ahora, es el momento de la sal. Espolvoree generosamente con sal gorda o sal en escamas por encima. La sal gorda aportará un toque crujiente y potenciará todo el sabor. Si lo desea, puede añadir un último chorrito de aceite de oliva virgen extra en crudo y un poco más de perejil seco para decorar. El plato está listo para ser devorado al instante.

María

El truco del chef

El resumen de la técnica perfecta se condensa en tres reglas de oro que debe grabar en su memoria de cocinero: 1. Chipirones perfectamente secos. 2. Plancha extremadamente caliente. 3. Cocción extremadamente corta. Si respeta estos tres pilares, el éxito está garantizado. Como truco adicional, si quiere darles un toque extra de sabor, puede añadir al aceite del aderezo unas gotas de vino blanco seco. Esto aportará un matiz ácido muy agradable que complementa a la perfección el sabor marino del chipirón.

Armonía en la copa: el maridaje ideal

Para acompañar la intensidad marina y el toque ahumado de los chipirones a la plancha, nada mejor que un vino blanco joven, fresco y con buena acidez. La elección natural nos lleva a las costas españolas. Un Albariño de las Rías Baixas, con sus notas cítricas y salinas, es una apuesta segura que limpia el paladar. Otra opción excelente es un Verdejo de Rueda, más aromático y con un final ligeramente amargo que contrasta maravillosamente. Si busca algo diferente, un Txakoli del País Vasco, ligero, ácido y con una burbuja fina, creará una experiencia vibrante y refrescante. Sirva el vino bien frío, entre 8 y 10 °C, para potenciar todas sus cualidades.

Un pilar de la gastronomía popular española

El chipirón no es más que el nombre que se le da en España al calamar de pequeño tamaño. Su nombre proviene del euskera txipirói. Es un ingrediente humilde pero inmensamente popular en toda la península, especialmente en las regiones costeras como el País Vasco, Cantabria, Galicia y Andalucía. Forma parte indispensable del universo de las tapas y las raciones, esos pequeños platos pensados para compartir que son el alma de la socialización en España. Cocinados a la plancha, encebollados, en su tinta o fritos a la andaluza, los chipirones son un bocado tierno y sabroso que representa la esencia de una cocina sencilla, directa y basada en la calidad del producto. Dominar la técnica de la plancha es, por tanto, abrir una puerta a uno de los grandes placeres de la gastronomía española del día a día.

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María

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