Gattò salado y gattò dulce: dos versiones irresistibles

Gattò salado y gattò dulce: dos versiones irresistibles

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Redatto da María

1 noviembre 2025

Desde las bulliciosas cocinas de Nápoles, donde la opulencia de la corte borbónica se encontró con la creatividad popular, nace un plato de nombre francés y alma profundamente italiana: el gattò di patate. Su nombre, una adaptación del francés gâteau, revela una historia de influencias culinarias y de una versatilidad asombrosa. Hoy, nos embarcamos en un viaje para explorar no una, sino dos facetas de este tesoro gastronómico. Les presento una dualidad irresistible: el gattò salado, un clásico reconfortante y sabroso, y su sorprendente contraparte, el gattò dulce, una delicia que desafiará sus expectativas sobre los pasteles de patata. Prepárense para transformar un ingrediente humilde en dos obras maestras que deleitarán a todos en la mesa. Es una invitación a jugar en la cocina, a descubrir cómo una misma base puede dar vida a sabores completamente opuestos pero igualmente memorables. ¡Manos a la obra!

30 minutos

40 minutos

fácil

€€

Ingredientes

personas +

Utensilios

Preparación

Paso 1

Comenzaremos creando nuestra base de patata, el corazón de ambos gattò. En un bol grande, vierte los copos de puré de patata. En otro recipiente, mezcla la leche en polvo con 750 ml de agua tibia hasta que se disuelva por completo. Vierte gradualmente la leche reconstituida sobre los copos, removiendo constantemente con una espátula hasta obtener un puré homogéneo y sin grumos. Deja que se hidrate y enfríe durante unos 10 minutos.

Paso 2

Mientras el puré reposa, vamos a preparar nuestros huevos. En un bol pequeño, mezcla el polvo de huevo deshidratado con 150 ml de agua, batiendo enérgicamente con un tenedor hasta que no queden grumos. Esto equivaldrá aproximadamente a 4 huevos frescos. Deja reposar esta mezcla durante 5 minutos.

Paso 3

Una vez que el puré esté a temperatura ambiente, añade la mantequilla en conserva a temperatura ambiente (sácala del frigorífico un rato antes), el queso parmesano rallado, la sal, la pimienta y la nuez moscada. Incorpora la mitad de la mezcla de huevo batido. Mezcla todo muy bien con la espátula o con las manos limpias hasta que todos los ingredientes estén perfectamente integrados. La textura debe ser suave y maleable.

Paso 4

Ahora, divide la masa base en dos partes iguales en dos boles diferentes. ¡Es el momento de la magia! Vamos a dar a cada mitad su personalidad única. En el primer bol, crearemos el gattò salado. Añade los dados de salchichón y el provolone ahumado. Mezcla suavemente para distribuir los ingredientes de manera uniforme sin deshacerlos.

Paso 5

En el segundo bol, prepararemos el gattò dulce. Añade el azúcar glas, el cacao en polvo, la almendra molida, el extracto de vainilla y la levadura química. Incorpora el resto de la mezcla de huevo batido que habías reservado. Por último, añade las pepitas de chocolate y mezcla con delicadeza.

Paso 6

Precalienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo. Prepara dos moldes desmontables de unos 20 cm de diámetro. Para el gattò salado, unta generosamente el molde con mantequilla y espolvorea con pan rallado, asegurándote de cubrir toda la base y los lados. Esto creará una costra dorada y crujiente irresistible. Vierte la mezcla salada en el molde y alisa la superficie con una espátula.

Paso 7

Para el gattò dulce, engrasa el segundo molde con mantequilla y espolvoréalo con una mezcla de cacao en polvo y un poco de azúcar. Este pequeño truco evitará que el pastel se pegue y le dará un acabado profesional. Vierte la masa dulce y alisa la superficie.

Paso 8

Hornea ambos gattò durante unos 35-40 minutos. Sabrás que están listos cuando la superficie del gattò salado esté dorada y al insertar un palillo en el centro del gattò dulce, este salga limpio. El aroma que inundará tu cocina será la mejor señal. Una vez horneados, sácalos del horno y déjalos reposar en el molde durante al menos 15-20 minutos antes de desmoldar. Este paso es crucial para que asienten su estructura y no se rompan al cortarlos.

María

El truco del chef

Para una corteza aún más crujiente en el gattò salado, puedes espolvorear un poco más de queso parmesano y unos trocitos de mantequilla por encima antes de hornear. Esto creará un delicioso efecto gratinado, que no es más que conseguir una capa superior tostada y dorada bajo el calor del horno. ¡El contraste de texturas será espectacular!

Acordes y maridajes

Para el gattò salado: Este plato, con su riqueza y sus sabores ahumados, marida a la perfección con un vino tinto italiano joven y afrutado, como un Chianti Classico de la Toscana. Su acidez equilibrada cortará la grasa del queso y el embutido, limpiando el paladar. Si prefieres un blanco, un Fiano di Avellino de Campania, con sus notas minerales y de avellana, será un acompañante sublime que respetará la delicadeza de la patata.

Para el gattò dulce: Acompaña esta delicia de chocolate con un café espresso recién hecho para contrastar el dulzor. Si buscas una opción más golosa, un vaso de leche fría o una bebida de avellana son excelentes opciones. Y para una ocasión especial, una pequeña copa de licor de amaretto o un vino dulce como el Passito di Pantelleria realzará las notas de almendra y chocolate del postre.

El gattò di patate es un pilar de la cocina napolitana, nacido en el siglo XVIII. Su nombre deriva del francés «gâteau» (pastel), y fue introducido en la corte de Nápoles por los «monsù», los chefs franceses al servicio de las familias aristocráticas. Los napolitanos adoptaron la técnica y el nombre, pero lo llenaron con los ingredientes de su tierra: quesos locales, embutidos y la humilde pero versátil patata. Es el ejemplo perfecto de cómo una cultura gastronómica puede absorber influencias externas para crear algo nuevo y auténticamente propio, un plato que es a la vez rústico y elegante.

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María

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